Antofagasta creció sobre terrazas litorales y depósitos de relleno que esconden más historia geológica de la que sugieren sus planicies. La expansión del puerto y los proyectos mineros en la periferia obligan a entender qué hay bajo la superficie antes de mover un gramo de material. La resistividad eléctrica y los sondeos verticales (SEV) permiten mapear horizontes saturados, lentes de sales y contactos roca-suelo sin necesidad de perforar decenas de metros a ciegas. En nuestra experiencia en la zona, un perfil geoeléctrico bien interpretado ahorra semanas de movimiento de tierras y evita sorpresas con napas colgadas o suelos agresivos. Combinamos esta técnica con el ensayo CPT cuando el perfil requiere validación mecánica puntual, y con estudios de granulometría para correlacionar la resistividad con la fracción fina presente en los estratos superficiales.
Un SEV bien ejecutado en el desierto costero distingue entre arcilla conductora y salmuera atrapada, dos escenarios con implicancias geotécnicas radicalmente distintas.
